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lunes, 8 de enero de 2018

Rusia en conflicto inevitable con Occidente, informe del consejo ruso, (...



Revelador informe del consejo ruso donde se plantea las estrategias más importantes a tomar en la política internacional del Kremlin para el año en curso y los siguientes, sin descartar una posible guerra en caso de ser necesario.

lunes, 25 de septiembre de 2017

Las cloacas del KGB 2da parte

Como consecuencia de esta deportación, casi medio millón de personas tuvieron que abandonar sus tierras, a las que solo volvieron quince años después, cuando el poder de URSS ya estaba muy asentado y en Moscú no creían que surgieran grupos separatistas. Así siguieron las cosas hasta la desintegración del país. Algunas repúblicas soviéticas lograron su independencia a partir de 1991, otras en cambio, no tuvieron <<esa suerte>>. Entre estas últimas estaba Chechenia. Y es que el país ofrecía a los rusos grandes ventajas: una situación geográfica estratégica y recursos naturales en forma de petróleo y gas. Y más aún, porque su ubicación en el globo permitía que a través de esas tierras pudiesen discurrir oleoductos indispensables para mantener el poderío de Moscú. Lo que sí fue inevitable es que el sentimiento nacionalista fuera cada vez más fuerte y los deseos de la población para ser independiente nunca dejaron de estar pendientes.

El jefe comunista fue disuelto por el jefe militar, un hombre llamado Dzhojar Dudáyev, que ganó las elecciones locales y proclamó la independencia, pero Moscú no la aceptó y siguió imponiendo su ley gracias al poderío castrense. Sin embargo, las cosas estaban cambiando. Los rebeldes intentaron ocupar la capital de la república, Grozni. En respuesta, Rusia decidió en 1994 invadir Chechenia para afianzar su dominio. Murieron entre 60.000 a 100.000 personas. Tras el conflicto, ganó las elecciones Aslán Masjadov. Se firmó la paz con Moscú pero un amplio sector se mostró contrario a unos acuerdos que significaban volver a estar sometidos a Rusia.

En este estado de cosas, cuando en septiembre de 1999 acontecieron los atentados con bomba, el jefe de la inteligencia -el Servicio Federal de Seguridad (FSB), la antigua KGB- era Vladimir Putin, que acusó de estar detrás de las acciones terroristas a un guerrillero checheno llamado Shamil Basáyev que, sin embargo, negó desde un principio toda implicación en los atentados. En respuesta, Putin ordenó una nueva invasión al país que fue tan terrible o igual a la anterior.

Pero ¿quien estuvo detrás de aquellos atentados de septiembre de 1999? Hay suficientes elementos para la duda. Aquel trágico mes hubo una quinta bomba colocada en un edificio de apartamentos. Esta vez en la ciudad de Riazán. En principio se dijo que eran agentes chechenos, pero en realidad eran tres agentes de los servicios secretos que, hasta esa fecha habían estado a las órdenes de quien era su jefe, es decir Putin.

Las sospechas no acaban ahí. Varios periodistas comenzaron a investigar la participación de agentes de inteligencia en los atentados. Uno de ellos era Aryom Borovik, cuyas pista lo llevaron a la conclusión de que varios de esos ataques habían sido provocados por agentes secretos, que se camuflaban como terroristas y cometían atentados que beneficiaban a las políticas de Putin. Borovik sufrió un sospechoso accidente de avión que acababa de ser revisado por agentes de inteligencia ante el temor de un nuevo atentado. Por su arte, la periodista Anna Politkóvskaya también encontró numerosas evidencias, como el hecho de que el explosivo utilizado en los atentados la condujera a laboratorios militares rusos. Politkóvskaya fue hallada muerta en el asensor del edificio donde vivía el 7 de octubre de 2006. Le habían disparado dos veces: una en la cabeza y otra en el pecho.

Cuando en octubre de 2002 un comando checheno tomó el teatro Dubrovka se insistió en ello nuevamente. Se acusaba a los chechenos de haber provocado la muerte de 171 personas, pero luego se demostró que fue el uso de gases tóxicos durante el asalto militar al teatro lo que provocó la tragedia.

Y aún cuando esa información tuvo cierto alcance en la opinión pública, nadie recordó las sospechas sobre la actuación militar en el teatro cuando dos años después un comando terrorista tomó el colegio de Beslán, en Osetia del Sur. En aquellos días solo se repetía la información sobre el terrorismo checheno, como si no hubiera matiz alguno que efectuar.

Cuando la versión oficial se escribe, ya no hay ninguna información que logre sepultarla. Ni siquiera el sospechoso hecho de que se averiguara, con nombres y apellidos, que los responsables de aquellas operaciones chechenas eran, curiosamente agentes de inteligencia de Rusia. Con pruebas y documentos mostró la realidad de estos hechos un antiguo agente de la KGB que vivía en Londres y que había estado al frente de una unidad contra el crimen organizado. Publicó los datos, pero muy poco lo escucharon, pese a que las informaciones eran tan rotundas que no dejaban lugar a dudas. Mientras este antiguo agente secreto estaba buscando datos para seguir las pistas que había localizado la periodista asesinada Anna Politkovskaya, se reunió en la capital con dos informantes. Lo envenenaron durante la entrevista con una poderosa sustancia, polonio.

Aquel agente se llamaba Aleksandr Litvinenko. Murió poco después, el 23 de noviembre de 2006, victima del polonio. Los envenenadores eran agentes secretos rusos. No mucho tiempo atrás había escrito un libro titulado Rusia dinamitada (Alba, 2009) donde se ofrecían pruebas -muy rotundas- que demostraban que los supuestos actos terrorista habían sido obra de su gente. Yuri Felshtinsky, un periodista que lo había ayudado a huir de Rusia a través de Turquía y España, llegó a ver como varias de las personas que habían colaborado en su investigación, fueron asesinados después de que le entregaran datos sobre la implicación de los servicios secretos en los crímenes.
El reportero llegó a entrevistarse con el general Yevgueni Jojolkov, jefe del departamento en el que trabajaba Litvinenko. <<Si lo viera, yo mismo lo asesinaría con mis manos>>, le dijo aunque luego añadió: << En sentido figurado>>.

Y es que Litvinenko lo consideraba un traidor por haberse negado a cumplir la orden que se dio cuando se tomó la decisión de eliminar a Boris Berezovski, un millonario ruso que había sido extorsionado por los agentes secretos que formaban parte del grupo de delitos económicos del FSB, pero que en realidad no era más que una mafia que extorsionaba a los millonarios que habían hecho fortuna mientras gobernaban Yeslstin y Putin.

La negativa de Litvinenko a cumplir aquellas ordenes fue una sentencia de muerte contra él. Que ya sabía de las atrocidades que el Ejercito ruso había cometido durante la invasión de Chechenia, en donde se habían lanzado los ataques tras los presuntos atentados de 1999.








jueves, 21 de septiembre de 2017

Las cloacas del KGB 1ra parte

Hubo un tiempo en que Vladimir Putin era amigo de Occidente. Fue en los tiempos que siguieron a la caída del Muro de Berlín y a la desintegración de la URSS. Durante aquellos años, Boris Yeltsin encabezó el derrumbe del país, que perdió toda su influencia exterior y se estrelló económicamente, pese a lo cual -o por lo cual- la propia OTAN, que había nacido en 1949 para frenar a la URSS, firmó una serie de acuerdos de colaboración con Rusia en los cuales se aceptaba que los países ocidentales se abstendrían de asentar tropas en las naciones que antiguamente formaban la URSS.

Durante la crisis, Rusia dejó de ser una de las dos primeras potencias mundiales hasta convertirse en poco más que una comparsa de Occidente, en la que el dinero se escapaba del país entre evasores fiscales -los paraísos fiscales creados por los occidentales fueron destino idóneo para las fortunas más sospechosas de la antigua URSS- y oligarcas que se situaron en la esfera de los más ricos y poderosos de nuestro entorno. Putin había ocupado durante todo ese tiempo diferentes puestos en los Servicios Secretos de Inteligencia, tanto en la época final de la URSS como después. Es por ello que siempre lo vimos como un hombre que había sido capaz de tomarse las cloacas del poder y salir librado pese a haber cometido algunos crímenes horrendos.

Tras todo aquello fue presidente de Rusia entre el 2000 y el 2008, años después se coloco como primer ministro cargo que sigue ocupando en la actualidad. De ideología conservadora, próximo a los planteamientos que aquí se asociaran a la extrema derecha, Putin rescató de la época anterior las ínfulas imperiales y el sentido nacionalista, que ha ido en aumento cuanto más tiempo ha pasado en el poder. Tras dos décadas en el limbo, Rusia volvió a ejercer de líder de gran parte del mundo, lo que hizo que los países occidentales volvieran a separarse de él y la OTAN firmara a partir del 2009, acuerdos de colaboración con naciones que antiguamente formaban parte de la URSS. El <<idilio>> con países occidentales había durado diez años...Durante todo ese tiempo las maniobras de Putin habían sido vistas con buenos ojos por los mandatarios de EE.UU y Europa, incluso las que desencadenaron la guerra de Chechenia, durante la cual todos sus actos -terribles en ocasiones- fueron aprobados por los países ricos, bajo la excusa de que el objetivo de aquellos ataques militares en Chechenia era luchar contra el terrorismo.


Los sucesos que desencadenaron los enfrentamientos en Chechenia acontecieron en septiembre de 1999, cuando en apenas diez días cuatro bombas explotaban en cuatro edificios de apartamentos en Moscú y en otras ciudades rusas. En total, los atentados se llevaron la vida de trescientas personas.


Fue hasta ese momento, la mayor cadena de atentados en la historia. Para las autoridades rusas no había duda: los crímenes fueron perpetrados por terroristas chechenos  que reclamaban mediante el uso de la violencia la independencia de esta pequeña república caucásica. Fue el comienzo de una oleada de crímenes brutales que alcanzaron su mayor nivel de locura en septiembre de 2004. cuando un comando checheno tomó rehenes a los niños de un colegio en Beslán, en la república de Osetia del Sur. Murieron otras trescientas personas, la mayor parte de las cuales eran menores de edad.

La retorica occidental siempre defendió la lectura de los acontecimientos de Moscú, en la que se acusaba, al igual que había ocurrido con los atentados de 1999, a separatistas vinculados a grupos terroristas como responsables de aquellos crímenes. Según esas versiones oficiales, grupos islámicos integristas que luchaban por la independencia de Chechenia, con el apoyo directo de Al Qqeda y la participación de activistas procedentes de las filas talibanes de Afganistan, eran los responsables.

Chechenia es una república perteneciente a la Federación Rusa que apenas tiene 15.000 kilómetros cuadrados. está habitada por algo más de un millón de personas. El comienzo de su historia se remonta al siglo VIII, cuando los chechenos que eran una etnia formaban parte del estado alano. Parece ser que eran tribus procedentes de la zona de Siria o Irak que se asentaron en torno al Cäucaso durante cientos de años. Desde el siglo XVI, los zares rusos batallaron contra los persas y otomanos por el control de esta región, que era de vital importancia estratégica. Rusia impuso su ley, aunque lo hizo en contra del sentimiento de los chechenos, que tenían su propia identidad. A finales del siglo XVIII aparecieron guerrillas que intentaron limitar el dominio ruso, pero no pudieron hacer nada frente a la maquinaria bélica de los zares.

En 1859, Rusia determinó que Chechenia formaba parte de su imperio, dominio que se prolongó incluso más allá de la revolución de 1917, cuando los chechenos salieron trasquilados en sus guerras contra los comunistas y cosacos. En 1942, en plena guerra mundial, se produjo un punto de inflexión muy importante. El ejercito alemán alcanzó el Cáucaso y prometió a los habitantes de las repúblicas de la zona que lograrán su independencia tras el conflicto, momento en el cual ponían fin al yugo ruso. Pero el discurrir de la Segunda Guerra Mundial varió y en Moscú se acuso a los chechenos de ser colaboradores de los nazis. Se tomo una decisión terrible, deportar a la mitad de la población a Asia Central.




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